¡Bendito sea el Messias!

Messiniti facturó luego de un corner ejecutado por Mauro González para poner, a los 18′, el 1-0 para un Temperley que luego se puso el overol para trabajar el partido y aguantar a un Platense que se le vino por todos lados. ¡Ganó el Cele! Y el paraíso está más cerca…

Dice el antiguo testamento que el Mesías llegaría a la tierra para ungir (liberar, salvar a un grupo de personas). Temperley tiene el suyo: su propio Messias, el que sigue transformó un corner bien pateado por Mauro González para bendecir a toda la Patria Gasolera con el 1-0 y convertirse en ese profeta que todos esperaban para dar el batacazo, junto a los apóstoles de Perazzo, en el Estadio Ciudad de Vicente López.

Temperley fue puro corazón, pura fe en el compañero, pura entrega y solidaridad para multiplicar esfuerzos ante un Platense que lo atacó de todas las formas posibles pero que siempre encontró un guerrero celeste dispuesto a ganar cada una de las pequeñas batallas que tiene un partido. Así, cada vez que Morgantini tiró centro apareció la cabeza de Alarcón o Demartini, o la seguridad de Matías Castro, o cuando el «Calamar» intentó llegar con Borrego o Lamberti por el medio estuvieron Fattori o Ibañez para multiplicar esfuerzos.

Temperley no tuvo el despliegue ofensivo de otras veces porque Platense impuso condiciones, presionó bien en el medio y tapó receptores, pero se dió cuenta rápido del contexto y decidió no regalarle nada al equipo de Saavedra, que terminó frustrado ante la muralla defensiva que le planteó un Walter Perazzo que junto a este grupo de jugadores tiene bien en claro cuando hay que jugar y cuando hay que luchar cada encuentro, que no se pone colorado si hay que revolearla, si hay que ser pillo para hacer correr el reloj o si hay que poner a otro zaguero en los minutos finales para resistir todavía más fuerte.

Nicolás Messiniti fue el autor del gol, así lo dicen las estadísticas, pero el triunfo es de todos: del primero al último. Así lo sienten. Y así lo expresan en esos saltos emotivos a puro abrazo tras el pitazo final del árbitro Mario Ejarque. El Cele sacó 16 de 18 con este manual, se prendió en la pelea y tiene mas fe que nunca.

Pepe Tricanico

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