Cantando al sol

A 24 años de la conquista del Clausura 95 de Primera C no podía faltar la columna de Federico Gastón Guerra, con su pluma característica y la tinta bien celeste.

Me es imborrable la imagen en la que estoy sosteniendo una flor en la puerta de una profesora particular de biología. No sé bien por qué pero esa foto es la primera que se me viene cuando recuerdo a ese Temperley de la C. Era una tarde nublada y fría, y salí corriendo de esa clase de la cual nada entendí para ir a lo de mi abuela que vivía cerca a escuchar en la radio Noblex un partido olvidable del Celeste en cancha de Liniers. Y pasan los años y esos 16 años me tienen aún ahí colgado de ese receptor color negro y algún mate acompañando. Desaprobé biología pero es tan anécdota como la salida de nuestro Gasolero de esa categoría increíble para nuestro club.

Por esos años escribía notas para un diario local, Temperley en Imágenes (se cumplen estos días 25 años de mi primer artículo que aún conservo), que seguía al Celeste por esos estadios de recuerdo borroso en la vida gasolera. Una realidad que hoy parece tan lejana y que sin embargo por ese tiempo era lo más a mano que teníamos. Ahí en ese semanario me enteraba de cómo eran los campos de juego. No había redes ni celulares ni nada más instantáneo que el papel y la radio…

De local siempre y de visitante casi nada por esos tiempos de mi adolescencia. De memoria y sin mirar estadísticas ni resultados voy hilvanando este texto que de a ratos se me hace como en punto de fuga y en el correr de las letras voy arrimando al fogón de mi memoria plena.

Años en los que amaba esta profesión de periodista de deportes y esa era mi meta. Estar en una cabina y gritar los goles como lo hacían aquellos que seguía para saber cómo le iba a nuestro Temperley.

Cada tanto alguna foto color en aquella Sólo Fútbol… Lo demás siempre gris como esos años de fútbol en la C. Pero con la convicción de salir y encontrar aire en las divisiones más acordes a este grande que andaba ya por despertarse de ese letargo que lo dejó casi muerto pero nunca sepultado.

Imposible que un gigante como el Gasolero no deje de sorprendernos. Aquella final de la que se cumplen 24 años (20 de mayo de 1995) fue contra Puerto Nuevo y nosotros visitantes. Pero el partido se jugó en el estadio de Lanús. Fue un partidazo con más de 10.000 personas en la C. El Cele lo ganaba 2-0 con goles de Ezequiel Llanos, descostando Telleria para la visita. En el segundo tiempo Puerto Nuevo lo dio vuelta: 3 a 2, y a dos minutos del pitazo final Norberto Mercorella de las inferiores clavó el 3-3 que le dio a Temperley el título de ganador del torneo Clausura 1995 de Primera C y el derecho a jugar la final con Tristán Suarez ganador del Apertura 1994 por el ascenso a la B Metropolitana.

Luego hubo tiempo para seguir festejando y salir por siempre de ese insólito casillero que nos dejó el destino sin que ningún hincha crea que ese era el camino de este Celeste que hace latir nuestras pulsaciones cada vez que sale al ruedo y que como las máscaras del teatro nos hace reír y llorar… cómo la vida misma. Como esa cigarra que siempre canta… aún sin sol.-

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