Una palabra tuya…

La tradicional columna se Federico Guerra, invitando a la reflexión después de la Copa Argentina y antes del partido crucial ante Chacarita, por la B Nacional. Pasá, tomá un café y disfrutala.

“Estábamos a punto de volvernos de Córdoba. Mi hijo lleno de lágrimas, y yo también. Me miró y me dijo: ‘Pá, lo único que nos puede aliviar es leer alguna palabra de Federico’”. Mi amigo Luis de San José me contó esta anécdota en medio de esta melancolía y tristeza que tenemos “como resolana debajo la piel”, cantaría José Larralde.

Y temo defraudarlo porque también necesito leer algún consuelo de haber estado en la puerta de calle, tocado el timbre y trastabillado con el felpudo justo antes de ingresar a la final de la Copa Argentina…

Sufrimos, nos ilusionamos y nos ofuscamos cuando Rosario Central era tan mezquino y nuestro Celeste (de amarillo y celeste) no lograba dar ese golpe certero que podía demoler a un Canalla que se conformó con poquito…

Hubo un gol en el final y qué te voy a contar. Debo confesar que como pocas veces encendí el micrófono para desahogar, junto a Pepe en los relatos, el grito más fuerte del mundo que se hubiera escuchado hasta en Turdera sin necesidad de tecnología…

Vos estuviste ahí y al igual que nosotros lo viste todo. La emoción, los nervios, la superioridad individual de algunos jugadores de Central que no pudo doblegar a un equipo que en su conjunto encontró las armas para no sucumbir ante el de la Súperliga. El cielo era tan Celeste que el humo del recibimiento estuvo de más.

Me cuesta ser ese de cada vez que me siento en el teclado a tipiar unas líneas. Estoy como vacío de ganas y lleno de incertidumbres y esperanzas… Mi amigo Luis también me dejó una teoría que merece ser tenida en cuenta: “Qué paradoja, empezamos un ciclo glorioso con un gol sobre la hora de Rojas y esos penales eternos, y terminamos un ciclo con un tanto sobre el final de Mazur y esos tiros desde los doce pasos que no pudieron ser…”. Puede ser que al haber entrado a esta copa por el paso en la Súperliga hay un circuito que parece cerrarse.

Ahora el Nacional B será el único tema de charla en los café de Temperley y alrededores. Y es este un tema esquivo porque tenemos la sospecha que este equipo no puede ser dos equipos. Y que toda esa energía de la Copa deberá ser llevada a cada estadio del ascenso… pero también notamos que nuestro team es más guapo en las difíciles que junto a sus pares de tabla. Por ahora estamos en el fondo. Esta dualidad insólita que Aldirico deberá revertir pronto en el correr de triunfos y éxitos deportivos.

En la madrugada profunda de la ruta preparé mi mate amigo en el auto de vuelta. La vista de la ventanilla se me antojaba un fin de fiesta con luces que golpeaba contra el vidrio y chorreaba lágrimas… Luego, creo, cerré mis ojos mojados.

No tengo esas palabras que busca el hijo de Luis…

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