La llama de su valor

Una linda analogía entre la historia y el presente con el inconfundible estilo de Federico Guerra. De donde venimos, hacia donde vamos, ¿cual es el motor de la ilusión celeste?

Los purretes cantaban la glosa a viva voz: “Centenario se presenta/ con el fuego que alimenta/ la llama de su valor”. Con esos versos como mantra salía a la cancha el equipo que fue predecesor de nuestro Club Atlético Temperley allá por el año 1912. Esos potreros (primero por Campo Huergo y luego por Villa Turdera, aunque se alternaban en el uso) fueron el cimiento de un sentimiento que llega a nuestros días, y seguirá sin escalas hacia el futuro. Y todo viene como reseña de una charla amena que tuvimos desde El Show de Temperley con el flamante DT, Cristian Aldirico.

“Tenemos que crecer como equipo para llegar de la mejor manera al final del torneo. Temperley es un equipo grande en la categoría y vamos a trabajar para pelear por el ascenso”, afirmó “El Polaco” por los micrófonos de la Voz del Sur con la seguridad de quien se sabe en una responsabilidad mayúscula pero con la firmeza de estar a la altura de las circunstancias.

Y no está dicho como un imperativo de esos “ganar o morir” pero sí debe decirse que El Gasolero necesita el triunfo como el agua. Como esa misma agua por la que peleaban los muchachos del Centenario Football Club con los integrantes de las compañías del Teatro Colón local, en aquellas tardes de Turdera en esos enfrentamientos que ya son leyenda con los vecinos de Adrogué.

Artistas y futbolistas pujaban por darse un baño: “Otro tema era el agua, ésta muchas veces era cortada por el teatro, ya que había un solo molino que abastecía a las dos fracciones y la prioridad del agua era para el público y/o los integrantes de la compañías teatrales; esto impulsaba a los jugadores a subirse al tranvía a caballos que pasaba a metros del potrero e iban a la casa de los Preti a protestar así sucios como estaban por la falta del elemento vital, tanto para saciar la sed como para asearse”, me confió hace años el gran historiador Luis Guido Tomasi.

Y en este presente Aldirico sigue y dice: “Me pone muy feliz como creció el club. Cuando jugaba, el sábado era una fiesta, pero de lunes a viernes era todo muy diferente. Se nota que Temperley estuvo en Primera”. Sin dudas es otro club alejado de aquellas anécdotas que se recogen de la revista partidaria EMPUJE que como tesoro guarda Marcelo Ventieri: “En 1920 (…) el campo de Turdera estaba en malas condiciones. Era casi imposible jugar al fútbol”.

En suma, hoy necesitamos salir del pozo futbolero y tenemos todo para hacerlo. No esperemos que las fechas nos aplasten, salgamos a empujar (como aquella vieja revista) nuestro destino con la misma enjundia que aquello pibes de pocos años cantaban a voz en cuello aquellas glosas que terminaban desafiantes: “Si alguien quieren vencernos/ penetrando nuestra valla/ deberá tener agallas / de mentado jugador”.

Y si como destacó “El Polaco” que se encontró con un plantel muy comprometido del que se debe “aprovechar la experiencia y la juventud de los jugadores para lograr la mayor cantidad de puntos” quedará creer que esos versos pueden volver a posarse por nuestro cielo Celeste que hoy tiene algunas nubes pero correremos alentando para que el manto sagrado siga firme en el firmamento. No nos fallen.

Federico Guerra

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