Con el corazón en La Boca

Temperley perdió 1 a 0 con Boca Juniors. El Celeste hizo un planteo ordenado poblando la mitad de cancha y presionando al rival. El local encontró la victoria en un centro de Fabra que se le metió a Ayala por el segundo palo. Preocupa el poco peso ofensivo en el equipo de Esmerado.

El partido de Temperley fue correcto. Hasta se puede decir que mejoró mucho la imagen en relación a los partidos en Tucumán y con Talleres de Córdoba. Pero una vez más no alcanzó con ser ordenados en el medio campo con Arregui, Di Lorenzo (quien se cansó en el complemento), un muy buen Fattori (que fue muy generoso por su banda) y la entrega de Orihuela. El gol de Fabra (con mucha cuota de suerte) se le metió a Josué Ayala en el segundo palo a los 15 del segundo tiempo.

El primer tiempo encontró al Celeste con oportunidades de abrir el marcador en las posibilidades de Ramiro Costa y Figueroa. Temperley fue a La Bombonera con un planteo ordenado y un equipo que lucía corto y con posibilidades de pases sin necesidad de trasladar mucho la pelota para encontrar espacios.  Boca tuvo sus posibilidades en una jugada de Bou y un mano a mano que Ayala le sacó a Pavón. También Rossi le tapó un remate de larga distancia a Costa.

El complemento lo encontró al puntero de la Súperliga más adelantado en el campo rival con un árbitro Penel que también ayudó a inclinar la cancha. Junto al gol de Fabra llegó un penal inexistente que le cobraron a Tévez por una falta que Boggino (quien jugó un partido flojito) no cometió, la atajada del 1 Celeste a Carlitos le puso justicia a esa acción.

En la segunda mitad bajó el rendimiento de los volantes Gasolero quienes sintieron el cansancio y fue ahí cuando se notó algo de la superioridad individual de jugadores como Cardona, Pavón, Barrios, Nández o Wanchope (quien tuvo una chance que se estrelló en el palo).

Tras el tanto del local, el equipo de El Gato se desordenó y dejó espacios, no obstante tuvo sus chances en los pies de Montagna (una jugada muy clara) y algunas gotas (poco es cierto) de rebeldía de Brandán quien ingresó por Figueroa y jugó más suelto en  ataque.

Pudo haber sido un justo empate pero Temperley carece de gol (ya lleva tres partidos sin convertir) y Boca tuvo ese toque de suerte que tienen los equipos que se encaminan a ganar un torneo.

Ahora el sábado llegará Independiente al Beranger, y Temperley debe ser no sólo ordenado como en La Bombonera sino efectivo en el área rival. Si no encuentra el gol, la permanencia se tornará una utopía cada vez más inalcanzable.

Federico Guerra

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