El Gráfico, una vuelta de página al deporte

Luego de casi 100 años cerró esta mítica publicación. El jugador de Temperley Feliciano Perduca fue tapa de El Gráfico 17 de julio de 1926 ya que integró el plantel argentino que participó de los Juegos Olímpicos de Amsterdam, en 1928.

Va de un tirón. De otra manera sería imposible escribir unas líneas sobre la nostalgia que deja saber que El Gráfico ya no estará más en los kioscos argentinos (aunque ya desde 2002 perdió su frecuencia semanal y pasó a ser mensual). Mi adolescencia fue al lado de esta publicación como los jóvenes de hoy se apegan a sus tablets y celulares. Esperaba cada martes para correr a comprarla o se la pedía a mi papá quien recorría varios puestos, en muchas ocasiones, para conseguirla. La leyenda es tan amplia que hasta un jugador de Temperley fue parte de su portada.

Tengo la sospecha que en esas notas y en esas fotos nació mi profesión por el periodismo. Tarea que abrazo desde que me preguntaban: “Qué querés ser cuando seas grande”. Hasta tengo algunas colecciones encuadernadas y varios números de aquellos de los primeros años o de décadas pretéritas que atesoro como en cofres de la memoria eterna.

Pero dicen que son otros tiempos, y es cierto, hoy la vida es veloz. El WiFi trae todo en el momento que ocurre y toda publicación gráfica queda añeja casi al momento de imprimirse. Yo, no obstante, resisto, tal vez tontamente, y sigo fiel al papel en casi todas sus formas. Es que ver esos títulos, bajadas y artículos en las páginas impresas tiene un sabor único, al menos para mí.

El Gráfico salió por primera vez en mayo de 1919 con una portada donde se ven chicos de colegios de la Capital Federal desfilando. Era una enorme foto y un pequeño epígrafe: “Los alumnos de las escuelas públicas de la Capital desfilan ante el Presidente de la República” (Hipólito Yrigoyen).

Al principio fueron sólo 12 páginas con fotos y epígrafes, todo muy alejado del deporte. Pero la publicación ganó lectores porque era esa una época con textos poco amenos y diagramaciones rígidas, y esta nueva forma de hacer periodismo se destacaba por un despliegue gráfico y agilidad informativa.

Perduca en la portada

Mi amigo Marcelo Ventieri cuenta con detalle que el jugador de Temperley Feliciano Perduca fue tapa de El Gráfico 17 de julio de 1926 ya que “integró el plantel argentino que participó de los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1928 -torneo equivalente en jerarquía con la mundial Copa Jules Rimet- y jugó la final de ese torneo ante los uruguayos. Perduca integró el equipo nacional en siete partidos y le convirtió un gol de cabeza a El Divino Zamora, famoso arquero español”.

En Temperley don Feliciano -apodado también El Gaucho Corvina- jugó 100 partidos y marcó 44 goles.

Ya en mi vida, cientos de prosas de calidad completaron mis mejores días del colegio secundario y luego acompañaron mis jornadas de periodista. Nunca logré colaborar en sus páginas (sí lo hice en otras revistas de tirada nacional) pero en cada línea allí escrita destacaba la polémica, el análisis, los datos y el color de la crónica de partidos vibrantes o momentos insólitos del deporte en tiempo donde no había Internet ni diarios deportivos.

De sus casi 100 años de historia nos quedará esa inagotable fuente de inspiración de maestros periodistas devenidos en amigos de cada semana y esa sensación de leer cada siete días mosaicos deportivos de la vida misma. Adiós El Gráfico. Hasta cada recuerdo.

Por Federico Gastón Guerra

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